sábado, 25 de mayo de 2013

Casi un caos, tus deseos.


Caí  en el olvido de quien soy con mis exhaustos brazos  sobre tus pechos,
Perdiéndome en los sueños de nuestra pasión,
Pero tú, transpirando el anhelo a consolarte,
Lujuria;
 Me incitaste a codiciarte, angustiando a mi cuerpo,

Te me has hecho ansiedad.

Me sometiste a desfallecer en tu furor,
Torpe… Incrédulo… inocente…
Quería  no entender tu capricho.

  ¡Me acercaste al suplicio con sutiles placeres!

Realizando tus fantasías me dejaste manso, dócil,
Disciplinado…

  ¿¡Casto!?

Satisfaciéndote has envenenado mi alma,
Con tu soberbia. Contemplada. Depravada.
¡Eres ahora, la que pervierte mi vida,
Eres cruel dogma,
  Mí credo!

sábado, 3 de septiembre de 2011

Algo de artista.

Para ser un buen artista, creo no basta tener una mano sutil, de destreza incomparable, donde la delicadeza los dedos se funda con la maestría de los siglos pasados y dejar al pincel olvidado después de terminada una obra, como si ella fuese hecha nada más que con los ojos.
Confieso que siento mayor agrado por aquellos artistas que llevan su cuerpo a la tela, no su imagen sino los gestos que de él se desprendan. Que dancen, y a cada movimiento arrojen sobre la tela, no una mancha, sino el mismo ímpetu de la vida. O en todo caso que con las más extravagantes posiciones se puedan acercar a matices inesperados, colores que surjan del placer, del éxtasis o del estrés. Pasión extrema, Sensualidad sobre la tela para al final rendirse a suspiros. Y en última instancia, solo desplomarse frente a ella, aguardando, como vegetando, a que con agónicas fuerzas, con la ultima noción de razón, realizar unas pocas pinceladas, venciendo al suplicio.

domingo, 21 de agosto de 2011

Sentir futuras lágrimas


He esperado bastante para que llueva,
Y solo me acude una brisa,
un soplo que a veces es cálido y otras muy, muy frío.

Esporádicamente treme, solo no sé si la tierra o mi cuerpo.

Y se me acumula las ansias, que no son mías.
Me rodean las nubes, pero aun no son lo bastante negras,
y mis ojos se enturbian.
 Y en mi mente hacen eco los estruendos de un cielo al que nunca escuche,
¡que estrépito bullicio, que estridencia para el ánima!



Obscuros van quedándose mis pensamientos, no de maldad, es que hasta el día esta sombrío.
Con las esperanzas quedan aplacadas donde falta luz,
estoy donde no me hablan, ni escucho a nadie.

Todavía no llueve, pero se me empaña la vista, y mi mirada la confió a mis manos,
y que un sendero se apiade de mis pasos.

 Se me enturbia los sentidos
 mientras espero a que llueva. 

Henedino Eliceche



sábado, 6 de agosto de 2011

Elogio al conocimiento

Si me permites alzare mi vista hasta hallarte,
 Mirarte, deleitarme y al fin hacerte preguntas.
Así, en tus respuestas, sé que hablaras de mí.
Que me conozcas y en especial lo que busco en ti.
Encontrarte no sólo es un anhelo,
Sino para lo que yo, y los que me rodean, el motivo por lo que hoy vivimos.


 Dime de ti tanto cuanto puedas, que necesito reconocerme.
En tus palabras encontrarme.
Encontrarme y regocijarme.
Enamorarme y sentirme responsable.
A ser lo que dices, caminar por donde proclamas.

Reclama tu adoración.
Que adonde estás solo hay fuerza, vigor inesperado.
¡Que virtud más noble regalas!.
Peligrosa.

Eres riesgo, sin verdad ni mentira.
Impredecible e imponente
Tardamente escuchada.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Cuerpo de Animal

Cada segundo que mi cuerpo me hace feliz es a su es vez el momento en que se embarulla recuerdos, que asolados estaban para evitarme confusiones, de la maldición que me asimila a las bestias. Me cuesta no detestar que faltan conveniencias para hacerme más próximo a una naturaleza inmóvil. Condenado a la mortalidad por mis deseos que nunca llegara a aquel placer eterno del cual hasta el vestigio de la hojarasca goza sin suplicio.


Hay en este cuerpo más ganas de desecho que de creación, cuando nada le pertenece “mucho menos la palabra”, ¿cómo hacer para encontrarle dignidad al respirar sin cuidar de cada exhalación?   



domingo, 29 de agosto de 2010

Cuerpo y Deseo


¿Qué me priva de repudiar este deseo?
Me faltan fuerzas cuando a mis ojos le desborda la codicia,
Este cuerpo mío que no me sacia, anhela refugiarse en otras intimidades.
Desconozco el sentido de lujuria, pues vivo en ella y su ser es mi moral.
Henedino

Habitando entre mares de cuerpos humanos, inherente me es el deseo, a todos o por lo menos a un cuerpo que no sea el mio. No me pregunto cómo sino cuándo, ¿cuándo es que aparece el deseo por otro cuerpo que no es el mío? ¿Cuándo es que deje de ser Edipo? ¿Cuándo me dejo de asombrar mi cuerpo? ¿Qué es lo que busco en otra persona?. No me basta aceptar que el deseo es meramente físico, ¿cómo es que se explica la divergencia de gustos cuando la forma de reproducirse es solo una?


 No eres Griego pero a tus placeres sigues tratándolo como a viejas deidades.















Dentro y fuera de ti,
Deseo tu belleza, en cuerpo más que en alma.
Eres toda la gracia que anhelo.
Mientras mi vista recorra tus curvas mis sentidos se agitan, desesperas a mi sangre que excitada y desorientada juega en cada rincón de mi ser, obligando a que se tensen mis músculos y que mis poros suelten sudor para enfriar este cuerpo que aún no as tocado.

Henedino











"Que grandeza la de ser Hombre, que tristeza resumirnos al deseo del cuerpo"
Henedino

martes, 24 de agosto de 2010

Placer en el deseo.


Hoy recibí una carta de una amiga, y en ella se encuentra el tema que hoy me es inevitable tratar. De la carta, por mas que cada palabra de su bella poesía me han conmovido, solo extraeré una frase, que dice; ¿Qué es el placer que me lleva a desear… Que me consume por dentro y me libera al andar…?

 Daré un nombre: "Lacan" si en sus primeros estudios sobre la forma del ser y de como este se ve, esta estrechamente ligada al deseo de su propia imagen. Esto para los pensadores griegos ya suponía un problema, el de Edipo. Por otro lado por falta de interés en conocerse a si mismo, el hombre, ha deseado obtener todo aquello que pueda causarle placer y que por si solo no puede saciarlo. ¿Cuál es este placer, dónde se encuentra, a qué tipo de intensidad nos referimos y principal mente, porqué siempre el ser busca saciar el placer que esta fuera de sí? .

 Me supera el querer dominarte en mis augurios,
amarrando, allí distante, la inconsciencia de mi orgullo.
Que me muerdas, eso quiero!, aunque  muera desangrada,
un volcán en mi nunca acaba, y consume mis suspiros...
Mavi a Henedino

Quizás negro, blanco, amarillo, azul u hombre,
Mujer, niña o niño, un anciano ya sin nombre…
¿Qué más da? A todos quiero… Peligrosamente aclamo,
Indispuesta y excitada al poderte extremar…
Mavi a Henedino




¿Y me cuesta entender si el amor no es simplemente un deseo físico?
¿Es físico el amor?