domingo, 29 de agosto de 2010

Cuerpo y Deseo


¿Qué me priva de repudiar este deseo?
Me faltan fuerzas cuando a mis ojos le desborda la codicia,
Este cuerpo mío que no me sacia, anhela refugiarse en otras intimidades.
Desconozco el sentido de lujuria, pues vivo en ella y su ser es mi moral.
Henedino

Habitando entre mares de cuerpos humanos, inherente me es el deseo, a todos o por lo menos a un cuerpo que no sea el mio. No me pregunto cómo sino cuándo, ¿cuándo es que aparece el deseo por otro cuerpo que no es el mío? ¿Cuándo es que deje de ser Edipo? ¿Cuándo me dejo de asombrar mi cuerpo? ¿Qué es lo que busco en otra persona?. No me basta aceptar que el deseo es meramente físico, ¿cómo es que se explica la divergencia de gustos cuando la forma de reproducirse es solo una?


 No eres Griego pero a tus placeres sigues tratándolo como a viejas deidades.















Dentro y fuera de ti,
Deseo tu belleza, en cuerpo más que en alma.
Eres toda la gracia que anhelo.
Mientras mi vista recorra tus curvas mis sentidos se agitan, desesperas a mi sangre que excitada y desorientada juega en cada rincón de mi ser, obligando a que se tensen mis músculos y que mis poros suelten sudor para enfriar este cuerpo que aún no as tocado.

Henedino











"Que grandeza la de ser Hombre, que tristeza resumirnos al deseo del cuerpo"
Henedino

martes, 24 de agosto de 2010

Placer en el deseo.


Hoy recibí una carta de una amiga, y en ella se encuentra el tema que hoy me es inevitable tratar. De la carta, por mas que cada palabra de su bella poesía me han conmovido, solo extraeré una frase, que dice; ¿Qué es el placer que me lleva a desear… Que me consume por dentro y me libera al andar…?

 Daré un nombre: "Lacan" si en sus primeros estudios sobre la forma del ser y de como este se ve, esta estrechamente ligada al deseo de su propia imagen. Esto para los pensadores griegos ya suponía un problema, el de Edipo. Por otro lado por falta de interés en conocerse a si mismo, el hombre, ha deseado obtener todo aquello que pueda causarle placer y que por si solo no puede saciarlo. ¿Cuál es este placer, dónde se encuentra, a qué tipo de intensidad nos referimos y principal mente, porqué siempre el ser busca saciar el placer que esta fuera de sí? .

 Me supera el querer dominarte en mis augurios,
amarrando, allí distante, la inconsciencia de mi orgullo.
Que me muerdas, eso quiero!, aunque  muera desangrada,
un volcán en mi nunca acaba, y consume mis suspiros...
Mavi a Henedino

Quizás negro, blanco, amarillo, azul u hombre,
Mujer, niña o niño, un anciano ya sin nombre…
¿Qué más da? A todos quiero… Peligrosamente aclamo,
Indispuesta y excitada al poderte extremar…
Mavi a Henedino




¿Y me cuesta entender si el amor no es simplemente un deseo físico?
¿Es físico el amor?
 

domingo, 22 de agosto de 2010

Las Relaciones de mis Sentimiento

El Poder del Sexo
Mucho e pensado en si por ser hombre estoy inherente mente sometido a pensar en sexo durante casi todos los días de mi vida, lo cierto es que no creo que las mujeres estén excluidas de este hecho, puesto que hoy mas que nunca el sometimiento de la fuerza del hombre va desapareciendo ante la de la mujer. Y no que ellas se hallan vuelto menos sentimentales o los hombres a la inversa, sino, más bien que ellas se han percatado de que el motivo de orgullo del hombre es a su ves su debilidad. Y esto no es algo novedoso por que bien, mujeres que siempre supieron de este hecho han obrado en sigilo.  Pero en realidad no es esto lo que me perturba y si de que todo este tema del dolor sentimental a causa del sexo está siendo tomada como una competencia entre géneros, hoy que ya se sabe de los errores cometidos, de hombres, ante las mujeres, pareciera que la raza femenina se esta encaminando hacia los mismo pasos ya errado por los hombre.
Hombres y mujeres estamos sometidos a la fuerza del sexo, no en el exclusivo sentido de coito o copular, mas en todo aquello que pueda diferenciar en los gusto de una u otra persona. La manera de gozar el tiempo que ello conlleva nos ciega posibilitando una separación de la divergencia de gustos. Gozar con una persona no solo por su ser corporal sino por lo emocional, psicológico e intelectual todo ello tiene sí repercusión a la ora de buscar el desahogo del placer en compañía.