¿Qué me priva de repudiar este deseo?
Me faltan fuerzas cuando a mis ojos le desborda la codicia,
Este cuerpo mío que no me sacia, anhela refugiarse en otras intimidades.
Desconozco el sentido de lujuria, pues vivo en ella y su ser es mi moral.
Henedino
Habitando entre mares de cuerpos humanos, inherente me es el deseo, a todos o por lo menos a un cuerpo que no sea el mio. No me pregunto cómo sino cuándo, ¿cuándo es que aparece el deseo por otro cuerpo que no es el mío? ¿Cuándo es que deje de ser Edipo? ¿Cuándo me dejo de asombrar mi cuerpo? ¿Qué es lo que busco en otra persona?. No me basta aceptar que el deseo es meramente físico, ¿cómo es que se explica la divergencia de gustos cuando la forma de reproducirse es solo una?
No eres Griego pero a tus placeres sigues tratándolo como a viejas deidades.
Dentro y fuera de ti,
Deseo tu belleza, en cuerpo más que en alma.
Eres toda la gracia que anhelo.
Mientras mi vista recorra tus curvas mis sentidos se agitan, desesperas a mi sangre que excitada y desorientada juega en cada rincón de mi ser, obligando a que se tensen mis músculos y que mis poros suelten sudor para enfriar este cuerpo que aún no as tocado.
Henedino
"Que grandeza la de ser Hombre, que tristeza resumirnos al deseo del cuerpo"
Henedino




No hay comentarios:
Publicar un comentario