domingo, 21 de agosto de 2011

Sentir futuras lágrimas


He esperado bastante para que llueva,
Y solo me acude una brisa,
un soplo que a veces es cálido y otras muy, muy frío.

Esporádicamente treme, solo no sé si la tierra o mi cuerpo.

Y se me acumula las ansias, que no son mías.
Me rodean las nubes, pero aun no son lo bastante negras,
y mis ojos se enturbian.
 Y en mi mente hacen eco los estruendos de un cielo al que nunca escuche,
¡que estrépito bullicio, que estridencia para el ánima!



Obscuros van quedándose mis pensamientos, no de maldad, es que hasta el día esta sombrío.
Con las esperanzas quedan aplacadas donde falta luz,
estoy donde no me hablan, ni escucho a nadie.

Todavía no llueve, pero se me empaña la vista, y mi mirada la confió a mis manos,
y que un sendero se apiade de mis pasos.

 Se me enturbia los sentidos
 mientras espero a que llueva. 

Henedino Eliceche



sábado, 6 de agosto de 2011

Elogio al conocimiento

Si me permites alzare mi vista hasta hallarte,
 Mirarte, deleitarme y al fin hacerte preguntas.
Así, en tus respuestas, sé que hablaras de mí.
Que me conozcas y en especial lo que busco en ti.
Encontrarte no sólo es un anhelo,
Sino para lo que yo, y los que me rodean, el motivo por lo que hoy vivimos.


 Dime de ti tanto cuanto puedas, que necesito reconocerme.
En tus palabras encontrarme.
Encontrarme y regocijarme.
Enamorarme y sentirme responsable.
A ser lo que dices, caminar por donde proclamas.

Reclama tu adoración.
Que adonde estás solo hay fuerza, vigor inesperado.
¡Que virtud más noble regalas!.
Peligrosa.

Eres riesgo, sin verdad ni mentira.
Impredecible e imponente
Tardamente escuchada.