He esperado bastante para que llueva,
Y solo me acude una brisa,
un soplo que a veces es cálido y otras muy, muy frío.
Esporádicamente treme, solo no sé si la tierra o mi cuerpo.
Y se me acumula las ansias, que no son mías.
Me rodean las nubes, pero aun no son lo bastante negras,
y mis ojos se enturbian.
Y en mi mente hacen eco los estruendos de un cielo al que nunca escuche,
¡que estrépito bullicio, que estridencia para el ánima!
Obscuros van quedándose mis pensamientos, no de maldad, es que hasta el día esta sombrío.
Con las esperanzas quedan aplacadas donde falta luz,
estoy donde no me hablan, ni escucho a nadie.
Todavía no llueve, pero se me empaña la vista, y mi mirada la confió a mis manos,
y que un sendero se apiade de mis pasos.
Se me enturbia los sentidos
mientras espero a que llueva.
Henedino Eliceche


